Qué es la metodología Agile y cómo puede ayudarte en tu proyecto

¡Hola, Gobalers!

Si hay algo que cualquier profesional de la comunicación busca en su proyecto, es poder agilizar plazos, optimizar recursos y obtener un crecimiento sólido. En la búsqueda de nuevas metodologías de trabajo, nos encontramos con el método
Agile,
y no hemos querido perder la oportunidad de contaros en qué consiste para que vosotros podáis también implementarla en vuestros proyectos.

¿Qué es Agile y cuál es su objetivo?

Agile es una fórmula ideal para aquellos proyectos que necesitan rapidez y flexibilidad, adecuándose a las necesidades momentáneas del cliente. En la metodología Agile no se planifica todo el proyecto por adelantado, sino que va evolucionando en base al feedback y a la retroalimentación de los resultados.

Para conseguirlo, la dinámica de grupo Agile consiste en trabajar en sprints. Cada sprint tiene una duración de dos o tres semanas aproximadamente, en los que el equipo que forma el proyecto debe ejecutar una serie de tareas. Cuando finaliza este sprint se comparten los avances y se comienza el proceso de nuevo. De esta manera todo el equipo al ir realizando entregables de forma periódica, puede establecer sus prioridades, sugerir cambios de manera conjunta al cliente.

Esta nueva metodología surge en febrero de 2001, cuando 17 expertos en desarrollo de software se reunieron en Snowbird (Utah) para debatir sobre nuevos procesos de trabajo, ya que consideraban que los métodos tradicionales eran muy rígidos y estáticos. Pese a que esta metodología surge en la industria del desarrollo de software, progresivamente diferentes compañías comprendieron la necesidad de introducir Agile en sus empresas hasta convertirse en una metodología bastante extendida.

Desde su aparición, la metodología Agile reivindica 4 valores:

  • Las personas y las interacciones son la prioridad siempre, incluso por encima de los procesos y las herramientas.
  • Que el producto funcione perfectamente es más importante que una documentación extensa al respecto.
  • Colaborar con el cliente siempre será preferible a establecer una negociación contractual.
  • El proceso de trabajo siempre debe responder ante el cambio, y nunca envararse en un plan estricto.

¿Cuáles son los 12 principios de la metodología Agile?

Cuando surgió Agile, se establecieron 12 principios fundamentales en los que debe basarse esta nueva forma de trabajar:

  1. La principal prioridad es que el cliente esté satisfecho, siempre informado y que se le entregue un trabajo final que aporte valor.
  2. Los requisitos del proyecto pueden, y seguramente deben, cambiar, ya que estos cambios enriquecerán el resultado final.
  3. Se establecerán entregas periódicas y en periodos cortos de tiempo.
  4. El equipo debe trabajar de forma conjunta con el cliente, además de coordinarse internamente entre los miembros del equipo.
  5. Se valorará positivamente que la comunicación sea cara a cara.
  6. El ambiente del equipo de trabajo que siga Agile debe basarse en la apreciación, confianza y empoderamiento.
  7. El éxito se basará en que el resultado final sea funcional.
  8. Los recursos deben ser sostenibles y eficientes, tanto los materiales como la gestión de ritmos y tiempos de trabajo.
  9. Debe prevalecer la excelencia técnica en cualquier etapa del proyecto.
  10. La simplicidad debe convertirse en tu mejor amiga.
  11. Hay que permitir que los equipos se auto-gestionen para obtener mejores resultados.
  12. Revisar el proyecto, permitir que este se adapte a los cambios y buscar tiempos para reflexionar sobre el mismo, ayudará a que se produzcan mejoras.

¿Puede Agile ayudar a tu proyecto?

Si bien Agile es conocida como una de las mejores metodologías de desarrollo de software (debido a sus orígenes), no se trata únicamente de una estrategia de trabajo para desarrolladores.

En Góbalo, hemos adaptado esta filosofía de trabajo, dando lugar al Agile Marketing. Trabajando con total transparencia y contacto permanente con el cliente.
Y, la experiencia y los datos nos dan la razón: ¡FUNCIONA!

Si todavía no has encontrado los motivos para dar el salto de métodos de trabajo más tradicionales a Agile, hemos recopilado lo que para nosotros son las ventajas más importantes de esta forma de trabajo, que seguro terminan por convencerte:

VERSATILIDAD:

Es una metodología orientada a la consecución de objetivos reales y tangibles desde el primer mes.

ADAPTABILIDAD:

La estrategia varía en función de los objetivos del cliente, por lo que está a la orden del día la reestructuración de acciones, estrategias anuales y demás.

TRANSPARENCIA:

Los procesos son 100% transparentes, ya que el cliente tiene el control al completo del trabajo que se está realizando. Los equipos de trabajo mantienen reuniones semanales, o incluso diarias, para analizar en qué estado se encuentran sus tareas y ver qué falta por realizar. El cliente tiene siempre visibilidad del estado de estas tareas, por lo que puede trasladar su feedback en cualquier momento. Gracias a esta continua interacción entre empresa-cliente se asegura que el resultado final sea exactamente lo que el cliente ha solicitado y espera recibir.

IMPLICACIÓN ABSOLUTA:

Mejora la implicación y la motivación del equipo al tener muy claro los objetivos y tareas a realizar. La sensación de “ir a la deriva” desaparece gracias a los cortos periodos de entrega. Además al establecerse periódicamente tareas nuevas, ayuda a aumentar la motivación de los trabajadores, evitando que caigan en la monotonía.

Después de leer este artículo seguro que te han entrado ganas de probar la metodología Agile en tu proyecto, ¿verdad?

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¡Hasta el próximo artículo!