¿Qué dice de nosotros nuestra forma de escribir e-mails? Las 5 categorías de personas

Nuestra forma de hablar, gesticular, caminar, vestir…..son la base para determinar nuestro carácter, nuestra personalidad. Sucede lo mismo por ejemplo con la caligrafía, de cuyo análisis se obtienen datos tan relevantes que incluso pueden ayudar a esclarecer un caso penal.

De la misma manera, la forma de escribir, o más concretamente, la forma en que redactamos un correo, puede hablar mucho de nosotros, hasta el punto de poder categorizar a diferentes tipos de personas:

1.El compi majete

Se caracteriza por empezar siempre sus misivas con un “hey” o “qué pasa tío”, abusa irremediablemente de las exclamaciones y por supuesto incluye un emoticono siempre que tiene ocasión, acompañando a su estado de ánimo/sentimientos, en cada frase.

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  • Pros: si el receptor es igual de informal, se sentirá cómodo con sus mensajes, además este estilo de redacción contagia y se termina escribiendo con alguna exclamación o happy face de más.
  • Contras: dificultades a la hora de comunicarse con gente jerárquicamente superior o bien cuando toca ponerse serio con algún asunto. Es evidente que enviar un “qué pasa crack” al director general no parece la mejor idea.

 

  1. El monosilábico borde

Para este usuario parece que escribir un correo electrónico es una pérdida de tiempo de la que no puede zafarse y por ese motivo destila las letras como si su valor fuese comparable a un metal precioso. Sus respuestas son monosilábicas: “ok”, “no”, “perfecto” o “imposible”, y por descontado, los saludos, despedidas y esa palabra tan elemental: “ Gracias”, son un lujo que no pueden permitirse.

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  • Pros: eficiencia, al no perder un solo segundo de su tiempo, tampoco nos roba el nuestro. Si lo que queremos es una respuesta a algo concreto, con esta persona la tendremos en una sola línea
  • Contras: el precio a pagar es proyectar una imagen antipática y maleducada, algo que, por otro lado, no parece preocuparles.

 

  1. El desordenado

Engloba a aquellos usuarios con manifiestas dificultades para ir al grano en un asunto, tras explicar algo a lo largo de un par de folios sin puntuaciones y de forma desordenada, a veces uno se ve obligado a preguntar,:”Entonces… ¿qué querías exactamente?”.

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  • Pros: en ocasiones pueden permitir alargar una negociación para la que necesitábamos ampliar el deadline.
  • Contras: obligan al receptor a leer varias veces el correo para saber: ¿qué es exactamente lo que quieren decir? ¿Qué necesitan que haga yo?, hacen perder mucho tiempo.

 

  1. El literato

Si para el monosilábico un simple “ok” era más que suficiente en una respuesta, para el literato eso sería un infame ultraje. Este tipo de usuarios invierte mucho tiempo en confeccionar sus correos, que son enviados con todo lujo de detalles y por lo general, con una elevada claridad en los conceptos, que son separados correctamente en negritas, bullet points y saltos de línea.
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  • Pros: tanta información tan bien ordenada y explicada en ocasiones ayuda al receptor a enriquecerse, adquirir nuevos conocimientos y convertirlo en email de referencia.
  • Contras: si tenemos prisa y solo queremos saber si podrá asistir o no a una reunión, tendremos que extraer la respuesta de su largo epílogo. Este tipo de correos pueden quedar pendientes de lectura para un momento de mayor lucidez del receptor.

 

  1. El Offline

Consecuencia de la saturación de información a la que nos exponemos en el día a día, a esta persona su inbox le ha dejado de ser útil, ya no atiende a nada ni nadie recibido en modo online y te pide que le llames o vayas a verle para contarle en persona el mensaje a recibir, porque “los e-mails no los lee”.

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  • Pros: todo es más ágil y no hay problemas con las malas interpretaciones, además si cometes un error, no queda huella.
  • Contras: del mismo modo, lo que no queda registrado no existe, por ello los e-mails, si no se eliminan, quedan para siempre. Las palabras, a veces, se las lleva el viento.

Y para terminar, una curiosidad que invita a la reflexión, ¿sabías que un usuario de cuenta corporativa recibe alrededor de 42 e-mails al día y que uno de cada siete de esos mensajes contiene cotilleos o chismes “de oficina”?

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