El cuento ha cambiado

Érase una vez una época dorada para las marcas. Un tiempo en el que se lanzaban productos a destajo, los publicitaban destacando el precio y sus funciones y se vendían como churros. Los consumidores eran meros receptores del mensaje (pero no tontos), solían limitarse a recibir información y a traducirla en compras, que a su vez, se traducían en ventas y beneficios para la marca.

Había poca competencia, escasa, era mucho más sencillo impactar, atraer y por tanto, elegir.

En los últimos tiempos, la suerte para las marcas ha cambiado. Ya no sólo se enfrentan a unos pocos competidores, si no que el abanico es mucho más amplio, casi imposible de enumerar. Y, para colmo, la situación económica y social ha hecho que los consumidores se vuelvan desconfiados y críticos.

Las redes sociales también han revolucionado la manera de entender las marcas. Un consumidor de hoy no se limita a escuchar, de hecho, hasta le apasiona participar en la conversación, opinar, criticar (en algunas afortunadas ocasiones, alabar). Si la marca no genera la conversación que el público necesita, éste lo hará por su propio pie. Creará una conversación sobre la marca de forma ajena y descontrolada para la misma.

Por tanto, ¿qué necesitan las marcas del siglo XXI? Aquí os dejamos unas claves:

1. Generar conversaciones: las marcas deben crear espacios para hablar con sus consumidores, para interactuar. Es muy importante que esas plataformas estén gestionadas por agentes conocedores del mundo digital. ¿Cómo? A través de redes sociales, blogs, vídeos etc.

2.  Crear contenido relevante: hay que interesar al público, hacer que éste participe y se involucre. Para ello, tenemos que tener muy claro quién es nuestro target y cuál es la forma más adecuada de comunicarnos con él.

3. Cambiar el mensaje: los tiempos han cambiado y la manera de comunicarse, también. Hay que saber adaptarse. No bombardear, saturar y confundir con demasiados mensajes, focalizar.

4. Emocionar: los consumidores son más que cifras de ventas y detrás de una marca siempre hay un equipo humano. Todos ellos son personas y como tal, hay que llegar a ellas.

El cuento ha cambiado. Los consumidores deben ser el foco de atención: ¡entendamos cómo interactúan con nuestra marca!

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