Voluntariado corporativo con propósito: nuestra recogida con Proyecto LIBERA
Javier Gil, 11 Junio, 2026
Un lunes por la tarde, bajo el sol, que afortunadamente calentaba menos de lo que podría, parte del equipo de Góbalo nos plantamos en un Mirador en Valdelatas, Madrid, para participar en una recogida de basuraleza junto a Proyecto LIBERA. Ellos son uno de nuestros clientes y, desde hace tiempo, una de esas causas con las que es fácil comprometerse de verdad. Cambiamos el ordenador por las bolsas de basura durante un par de horas y la verdad es que salimos de allí distintos a como llegamos.
Lo que sobre el papel era una jornada de voluntariado terminó siendo una de esas experiencias que te recalibran la mirada. En este artículo os cuento cómo fue, qué encontramos —cosas que no os imagináis— y por qué para nosotros tiene todo el sentido del mundo que una agencia digital suba al monte a, por lo menos, limpiar 1m2 de tierra.
Qué es Proyecto LIBERA y por qué nos sumamos
LIBERA, unidos contra la basuraleza es una iniciativa creada en 2017 por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes. Su objetivo es claro: concienciar y movilizar a la ciudadanía para mantener los espacios naturales liberados de basura, eso que ellos han bautizado como basuraleza, los residuos que generamos las personas y acabamos abandonando en plena naturaleza. Lo abordan desde tres frentes que nos resultan muy familiares como agencia: conocimiento, prevención y participación. Si queréis conocer el proyecto a fondo, merece la pena pasarse por proyectolibera.org.
Para nosotros, acudir a una de sus recogidas era cerrar el círculo. Una cosa es acompañar a un cliente desde lo digital y otra, muy distinta, es pisar el terreno donde sucede lo que cuentan sus campañas. Si queréis ver el trabajo que hacemos con ellos del lado de la pantalla os lo dejamos por aquí; este artículo va del otro lado.
Cómo fue la recogida en el Mirador de Valdelatas
Llegamos y nos recibió un monitor del equipo de LIBERA que nos explicó con todo detalle en qué iba a consistir la jornada. Nos repartió guantes y bolsas para ir clasificando los residuos a medida que los recogiéramos, porque aquí no se trata solo de limpiar: se trata de caracterizar lo que aparece, separarlo y dejarlo listo para su correcto tratamiento. Previamente, el equipo del proyecto había coordinado con el Ayuntamiento la instalación de dos contenedores en la zona, de modo que toda la basura ya clasificada tuviera un destino claro y no acabáramos moviendo el problema de sitio.
Nos dividimos la zona por sectores y nos pusimos a ello. El plástico fue, con diferencia, lo que más volumen ocupó, seguido de vidrio y restos varios y por último papel y cartón. También aparecieron residuos no reciclables que, en este caso, el propio Ayuntamiento se encargaría de recoger y gestionar como corresponde.
89 kilos en dos horas: lo que encontramos
Si me preguntáis qué fue lo que más me sorprendió, no es la cantidad —que también—, sino la variedad. Encontramos cosas tan variopintas como bombonas de óxido nitroso tiradas a pleno sol, botes de spray de grafiti, mangueras de carga para coches eléctricos y hasta parasoles de coche, entre muchas otras.
El recuento final fue de 89 kilos de residuos recogidos en apenas dos horas. Escrito así parece solo un número, pero cuando lo traduces a bolsas alineadas junto al contenedor, y luego levantas la vista hacia un mirador enorme que minutos antes estaba sembrado de plásticos, el dato cobra otra dimensión. Para varios compañeros era su primera recogida, y el nivel de concienciación con el que se fueron a casa fue, sencillamente, brutal.

Dejar el lugar mejor de como lo encontramos
Hay una frase que en el movimiento scout funciona casi como brújula: dejar siempre el lugar mejor de como lo encontramos. Soy scout y ya había participado en alguna recogida antes, así que la llevaba puesta de serie; pero ese día la vi cobrar sentido para todo el equipo a la vez. El Mirador de Valdelatas era, literalmente, otro al marcharnos. Ese contraste —el antes y el después de un espacio que limpias con tus propias manos— es lo que de verdad cala y lo que ningún informe consigue transmitir.
Volvimos con la sensación de haber aportado nuestro granito de arena a algo más grande, que es exactamente el espíritu de campañas como 1m² contra la basuraleza: no pretender salvar el planeta de golpe, sino encargarte de tu trocito de tierra. Esa escala humana, abarcable y concreta es la que nos conecta con la causa y la que hace que repetir no sea una obligación, sino unas ganas.
Así entendemos la responsabilidad en Góbalo
Trabajamos cada día con el criterio humano por delante, y la responsabilidad social entra dentro de ese mismo principio: lo que defendemos hacia fuera tenemos que sostenerlo también con los pies en el suelo. Acompañar a Proyecto LIBERA desde lo digital y, además, arrimar el hombro en sus recogidas es nuestra forma de que el discurso y la práctica vayan de la mano.
Si trabajáis una causa, gestionáis una entidad o tenéis un proyecto con propósito y os apetece predicar con el ejemplo, ya sabéis: buscad vuestro metro cuadrado.
Let's GÓbalo.
Artículo redactado por:
Javier Gil, Responsable de Desarrollo Web